jueves, 12 de mayo de 2016

Estas prisiones nórdicas lucen como un hotel para el descanso

En países como Finlandia, Suecia y Noruega, las prisiones de máxima seguridad parecen más dormitorios universitarios o cuartos de hotel, y no fríos centros penitenciarios.

En estas instalaciones, que son conocidas como "prisiones abiertas", los internos no son mantenidos en celdas diminutas sin la luz del día. Se les da acceso completo para caminar por los terrenos de la prisión, pueden ver
televisión, y se les da la confianza de no abusar de esos privilegios.

En esencia, los delincuentes son tratados más como personas que como fuerzas del mal.


"Somos padres, eso es lo que somos", dijo al New York Times en 2003 Kirsti Njeminen, el entonces gobernador de la prisión de Kerava en Finlandia.

Más de una década después, la filosofía ha permanecido igual - como resultado, los lugares que albergan los delincuentes más violentos del norte de Europa podrían ser también salas de exposición en una feria del hogar.

Finlandia en la mitad del siglo 20 se parecía mucho a los EE.UU. de hoy; las tasas de encarcelamiento eran altas, y las tácticas no parecían estar funcionando en la rehabilitación. Pero después, un grupo de investigadores descubrió una solución poco probable: el relajamiento de las políticas.

La lección pronto se extendió por el norte de Europa - si se trata incluso de los peores delincuentes, dándoles la oportunidad de reintegrarse en la sociedad y tratándolos como personas, ellos comúnmente cambian.

Sin embargo, no todos parecen apreciar esas comodidades, a principios de este año, el asesino noruego Anders Breivik fue noticia cuando se quejó de que las condiciones en la prisión de Skien, en Noruega, 'violaba sus derechos humanos básicos'.



En otras prisiones como la de kerava en Finlandia, los presos incluso tienen su propio jardín, y los visitantes pueden caminar a través de ellos para comprar plantas. 

Por su parte en la prisión de Suomenlinna, los internos viven en casas comunes, lo único que los aparta del mundo exterior son algunas estacas blancas, no hay alambres de púa a la vista. 

Los expertos han venido teniendo un debate sin fin si en países como EE.UU. se podría implementar un sistema así. Los países nórdicos tienen pocos millones de habitantes, y su mayoría de grupos étnicos son homogéneos, por lo que los opositores tienden a argumentar que los resultados no podrían ser replicados en un país de inmigrantes de más de 300 millones de personas, y creo que habría más tela por cortar si nos referimos a países con otra clase de problemas sociales y económicos. 

Por otro lado, los más esperanzados dicen que no hay nada de especial en el ADN de los finlandeses, noruegos y suecos, que haga más pacíficos a sus criminales, y la única diferencia puede ser el grado en que se les de la oportunidad de cambiar a esas personas. 



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